Últimos días en Malta 2026

¡Hola por última vez desde Malta!

Parece mentira, pero ha llegado el momento de contaros los últimos días de esta aventura. Han sido dos semanas que han pasado volando y en las que no hemos parado ni un segundo. Entre clases, excursiones, playas, compras, fiestas y muchísimas risas, hemos aprovechado cada minuto al máximo.

Si algo nos llevamos de este viaje, además de cientos de fotos y recuerdos, es la evolución tan bonita que ha tenido el grupo. El primer día había nervios, incertidumbre e incluso alguna lágrima de quienes echaban muchísimo de menos a su familia. Ahora, sin embargo, la situación es completamente diferente. Lo que más se escucha estos últimos días no es "tengo ganas de volver a casa", sino "ojalá nos quedáramos una semana más".

Ver cómo han ido haciendo amigos, tanto entre ellos como con estudiantes de otros países, cómo han ganado confianza y cómo han disfrutado de cada experiencia ha sido, sin duda, lo mejor de estas semanas.

Y antes de despedirnos definitivamente de Malta, todavía nos quedaban algunos momentos muy especiales por vivir. Os dejamos el último resumen de esta experiencia que, estamos seguros, ninguno de ellos olvidará.

Viernes – Último día de clase, graduación y una despedida por todo lo alto

El viernes amaneció con una mezcla de emociones. Por un lado, todos estaban contentos porque era el último día de clase y, por otro, empezaban a darse cuenta de que la aventura en Malta estaba llegando a su fin.

Como cada mañana, desayunamos y nos dirigimos a la escuela para asistir a las últimas clases de inglés. El ambiente era diferente al de otros días. Entre clase y clase ya se respiraba ese sentimiento de despedida y muchos aprovechaban cualquier momento para hacerse fotos con los amigos internacionales que habían hecho durante estas dos semanas.

Al finalizar las clases, tuvo lugar la ceremonia de graduación. Uno a uno, todos los alumnos recibieron su certificado por haber completado el curso de inglés. Fue un momento muy especial, en el que pudieron echar la vista atrás y recordar todo lo vivido desde aquel primer día en el que llegaron a Malta sin conocer prácticamente a nadie. Ahora, en cambio, se despedían con un montón de nuevos amigos y muchísimas experiencias compartidas.

Después de comer en la escuela, nos dirigimos al Mercury Shopping District, uno de los centros comerciales más modernos de Malta y un lugar perfecto para aprovechar las últimas horas antes del regreso.

Allí cada uno disfrutó de la tarde a su manera. Algunos decidieron probar una de las actividades que más ilusión les hacía desde hacía días: los karts. Entre adelantamientos, piques amistosos y muchas risas, vivieron una competición de lo más divertida que, para muchos, terminó convirtiéndose en uno de los mejores recuerdos del viaje.

Mientras tanto, el resto aprovechó para recorrer las tiendas del centro comercial. Hubo quien buscó los últimos recuerdos para la familia, quien encontró algún outfit nuevo para volver a casa y quien no pudo resistirse a entrar en tiendas como Victoria's Secret, una de las más visitadas de la tarde. Tampoco faltó tiempo para hacer una parada y disfrutar de un buen açaí antes de regresar al hotel.

Al volver, cenaron, se ducharon y se prepararon para vivir la última actividad de la noche. Nos desplazamos hasta una fan zone familiar para ver juntos el partido de España rodeados de un ambiente espectacular. Había muchísimos españoles animando a la selección, además de aficionados belgas y de otras nacionalidades que también quisieron disfrutar del partido.

Además, entre los asistentes se encontraba Wes Brown, exjugador del Manchester United y de la selección inglesa, que también estaba viviendo el ambiente desde la fan zone.

Los goles de España se celebraron por todo lo alto. Hubo cánticos, aplausos, bufandas al aire y muchísima emoción durante todo el encuentro. Fue una forma perfecta de cerrar las actividades del viaje.

Y si la ida fue divertida... la vuelta en autobús fue todavía mejor. Durante todo el trayecto sonó música y el autobús se convirtió en una auténtica fiesta improvisada. Todos cantaban, reían y disfrutaban de esos últimos momentos juntos, conscientes de que el viaje estaba llegando a su final.

 

Sábado – Hasta pronto, Malta

El sábado llegó mucho antes de lo que a cualquiera le habría gustado.

Después de desayunar y terminar de comprobar que no quedaba nada en las habitaciones, bajamos con las maletas a recepción para prepararnos para el regreso a casa.

A las 10:20 nos reunimos junto al otro grupo de españoles con el que habíamos compartido estas dos semanas. Fueron unos minutos llenos de abrazos, fotos de última hora y despedidas que demostraban lo especiales que habían sido estos días para todos. Hubo muchas lágrimas entre los compañeros de ambos grupos, después de haber compartido tantas experiencias juntos.

Nuestro grupo consiguió aguantar bastante bien la emoción en ese momento. Sin embargo, fue al subir al avión cuando muchos ya no pudieron contener las lágrimas. En ese instante fueron realmente conscientes de que la aventura había terminado y de que aquellos estaban siendo los últimos momentos de un viaje que difícilmente olvidarán.

Resulta curioso pensar que algunos, durante los primeros días, echaban muchísimo de menos a sus familias y les costaba adaptarse a estar lejos de casa. Sin embargo, dos semanas después, el sentimiento era completamente el contrario. Ahora eran ellos quienes repetían una y otra vez que ojalá el viaje hubiera durado unos días más, que no tenían ninguna prisa por volver y que se habrían quedado en Malta mucho más tiempo.

Y, probablemente, esa sea la mejor forma de resumir todo lo que han vivido aquí.

Han mejorado su inglés, han conocido una cultura diferente, han hecho amigos de muchos países, han compartido momentos inolvidables y, sobre todo, han crecido muchísimo tanto a nivel personal como en grupo.

Ha sido un auténtico placer acompañarles durante estas dos semanas y ver cómo pasaban de ser un grupo de jóvenes que apenas se conocían a convertirse en una pequeña familia.

Gracias por confiar en nosotros para vivir esta experiencia. Esperamos que estos recuerdos les acompañen durante muchísimo tiempo... porque estamos seguros de que Malta siempre tendrá un huequito muy especial en sus corazones.

¡Nos leemos en la despedida!

Besos. 

Marta.

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