Últimos días en Bournemouth 2026

¡La aventura llega a su fin!

Acabamos esta segunda semana, y con ello el programa, llena de aventuras y momentos para el recuerdo. Han sido unos días cargados de sentimiento, pero eso no ha influido en las vivencias de nuestros estudiantes.

Jueves 9 – Superando alturas

Seguimos acercándonos al final de esta aventura, pero todavía nos quedaban experiencias muy especiales por vivir. La mañana transcurrió como de costumbre, entre clases, actividades y mucho inglés. A estas alturas del viaje, nuestros EMYs ya se desenvuelven con mucha más confianza y aprovechan cada oportunidad para comunicarse y seguir aprendiendo.

Después de comer llegó la última gran actividad del programa: escalada.

Equipados con arneses y muchas ganas de superar nuevos retos, los estudiantes disfrutaron de una tarde llena de emoción. El recinto contaba con diferentes circuitos y niveles de dificultad, por lo que cada uno pudo ponerse a prueba a su manera. Hubo quien subió sin pensarlo dos veces y quien necesitó reunir un poco más de valor antes de dar el primer paso, pero todos acabaron disfrutando de la experiencia.

Fue una actividad perfecta para trabajar la confianza, el esfuerzo y la superación personal, además de regalarnos una tarde repleta de diversión.

Viernes 10 – Últimas clases, graduación y pesca de cangrejos

El viernes llegó uno de esos días que se viven con sentimientos encontrados. Por un lado, la ilusión de seguir disfrutando de la experiencia; por otro, la sensación de que el viaje se acerca poco a poco a su final.

La mañana estuvo marcada por las últimas clases. Más allá del inglés, fueron momentos para compartir conversaciones, intercambiar contactos y disfrutar de los últimos ratos con compañeros que, hace apenas dos semanas, eran completos desconocidos y que ahora forman parte de recuerdos que difícilmente olvidarán.

Antes de comenzar la actividad de la tarde, tuvo lugar un momento muy especial: la graduación. Nuestros EMYs recibieron sus diplomas, un reconocimiento al esfuerzo realizado durante estas semanas y una bonita forma de poner el broche final a su experiencia académica en Bournemouth.

Y todavía quedaba una última actividad por disfrutar.

Tras la entrega de títulos, nos trasladamos a la costa para participar en una curiosa jornada de pesca de cangrejos. Reconocemos que era una actividad que despertaba cierta curiosidad, pero que terminó sorprendiéndonos muy gratamente. Entre intentos, descubrimientos y muchas risas, pasamos una tarde diferente y muy entretenida junto al mar.

Una forma original y divertida de despedir las actividades del programa.

Sábado 11 – Descubriendo la imponente Londres

 

El sábado llegó la segunda y última gran excursión del viaje: Londres.

Desde primera hora de la mañana pusimos rumbo a la capital inglesa para disfrutar de una jornada que muchos llevaban esperando desde que comenzó la aventura. Y la ciudad no defraudó.

Aunque el calor nos acompañó durante todo el día, recorrimos algunos de los lugares más emblemáticos de Londres, disfrutando de cada rincón y aprovechando al máximo la visita. Pudimos contemplar monumentos tan icónicos como el Big Ben, pasear por Trafalgar Square y acercarnos hasta el majestuoso Buckingham Palace, entre otros muchos lugares que forman parte de la historia y la identidad de la ciudad.

Fue una jornada intensa, llena de fotografías, anécdotas y momentos para recordar. Londres siempre impresiona, y para muchos de nuestros estudiantes ha sido una oportunidad única para conocer una de las ciudades más importantes y visitadas del mundo.

Terminamos el día cansados, pero con la satisfacción de haber vivido una experiencia inolvidable.

Domingo 12 – No es un adiós, es un hasta luego

 

Y casi sin darnos cuenta, llegó el día que nadie quería que llegase.

El domingo nos despedimos de Bournemouth, la ciudad que durante estas dos semanas se ha convertido en nuestro hogar. A las 8:00 de la mañana salimos del colegio rumbo al aeropuerto, dejando atrás los lugares y las rutinas que ya sentíamos como algo familiar.

Tras realizar el check-in y pasar los controles de seguridad, todavía tuvimos tiempo para dar un último paseo por las tiendas del aeropuerto antes de embarcar. Fueron momentos tranquilos para compartir conversaciones, recordar anécdotas y asumir que la aventura estaba llegando a su fin.

Poco después llegó el momento de subir al avión y emprender el viaje de vuelta a casa.

Al aterrizar nos esperaban las familias, los abrazos y las ganas de volver a compartir todo lo vivido durante estos días. También hubo alguna que otra lágrima, porque las experiencias especiales siempre dejan huella. Pero si algo tenemos claro es que esto no ha sido un adiós.

 

Han sido dos semanas repletas de aprendizaje, nuevas amistades, retos, risas, descubrimientos y recuerdos que nuestros EMYs llevarán consigo toda la vida. Nos marchamos con la maleta llena de experiencias, con un poco más de confianza, con muchas historias que contar y, sobre todo, con la certeza de que los mejores viajes no terminan cuando regresas a casa, sino cuando dejan de acompañarte en la memoria.

Por eso, más que un adiós, preferimos decir: hasta luego.

 

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