Hola de nuevo! Os vengo a contar (con mucha pena) cómo fue nuestro último fin de semana en Bath, y es que, para ser el último, os puedo asegurar que fue memorable.
Viernes - Examen, guerra de agua y empezamos a despedirnos
El viernes fue un día de nervios y tensión, y es que tuvimos el examen del Trinity. Fue una mañana un poco larga, íbamos de uno en uno a examinarnos y ya se notaban los nervios de aquellos que entraban más tarde. Aunque ellos tuvieron que esperar un poquito más, ya os adelanto que mis niños son los mejores y aprobaron todos!!
Tras una mañana intensa y con el calor acechando, algunos decidieron ir al campo de fútbol, mientras que otros nos decantamos por hacer guerra de agua, y no estuvo nada mal el plan. Luego fuimos a ver a los de fútbol y ya de paso a refrescarlos un poquito.
Por la noche teníamos Quiz Night pero viendo los días que teníamos por delante empezamos a preparar maletas poco a poco porque el resto de días iban a ser bastante intensos también.
Sábado - Oxford, última excursión y mucho Harry Potter
Nuestra última excursión fue a Oxford, una ciudad que transmite mucha magia (y es que muchas de las localizaciones de las famosas películas se inspiraron en su tan bonita universidad). Tras un tour por los sitios más emblemáticos de la ciudad, un poco de lluvia y unas sesiones de fotos, disfrutamos de tres horas de tiempo libre.
Se respiraba nostalgia en el ambiente y los primeros “mañana voy a llorar”, “no me quiero ir”, “Cris podemos estar tres semanas más?”. A pesar de todo, disfrutamos hasta el último momento y aprovechamos todo lo que pudimos para pasarlo genial.
Domingo - El único día triste
A las 9:45, con mucho sueño y mucho equipaje, quedamos fuera de nuestros queridos bloques para devolver las tarjetas y despedirnos de esos tres edificios que, si hablarán, tantas historias tendrían para contar.
Hasta las 12:15 tuvimos tiempo de pasear, desayunar, dormir, y muchos de nosotros de llorar por no querer irnos. Tres horas de bus después llegamos a Gatwick donde todo fluyó y tuvimos tiempo de sobra para explorar la terminal y para llorar (e incluso para hacer regalos que se te quedan grabados en el alma).
A las 20:00 salió nuestro vuelo de vuelta a casa (a la de siempre) y llegamos sobre las 22:30. No me iba a ir sin dar un speech en el aeropuerto, así que antes de salir tuve que dedicar unas palabras a las 27 personas que han hecho que esta experiencia haya sido insuperable e inolvidable.
Esto no acaba aquí… me queda despedirme (por ahora) en otro post… ya os voy adelantando que saquéis pañuelos, porque voy a transmitir toda mi emoción y sentimiento.
Hasta entonces, un abrazo y descansad mucho.