Fin de la aventura… pero el recuerdo es para siempre
¡Hola familias!
Han pasado ya unos cuantos días desde que volvimos a casa… y todavía cuesta creérselo. Después de tantas semanas compartiendo cada día, cada risa, cada momento juntos, el silencio de estos días se nota un poco más. Pero si algo tenemos claro es que lo vivido no se borra. Lo que hemos creado entre todos ha sido algo muy especial, y lo llevaremos con nosotros mucho tiempo.
Volvimos con las maletas llenas de ropa sucia, pero también de experiencias, de amistades nuevas, de historias para contar, de bromas internas, de recuerdos que solo nosotros entendemos, de fotos que ya se están volviendo vintage de tanto verlas, y de una conexión de grupo que, sinceramente, ha sido una pasada.
Hemos aprendido muchísimo, inglés junto a convivir, a adaptarnos, a cuidarnos entre todos, a pedir ayuda, a lanzarnos a hablar aunque nos diera vergüenza, a reírnos de nosotros mismos, a ver mundo, a conocer otras culturas y a valorar cosas que a veces damos por hechas. Y sobre todo, hemos disfrutado. Muchísimo.
Cada día fue distinto, lleno de energía (y sí, a veces de cansancio también), de planes, de madrugones y meriendas improvisadas en el Lidl, de juegos, de partidos, de lluvia inglesa y sol playero, de tirolinas, excursiones, karaoke, camisetas pintadas, acentos raros, helados, abrazos y alguna que otra lágrima (vale, más de una).
Ha sido un privilegio poder acompañar a este grupo tan auténtico, tan alegre y tan especial. Desde el primer día hasta el último, han demostrado compañerismo, respeto y una capacidad brutal para hacer piña entre ellos y con los demás estudiantes. Internacionalidad no solo fue una palabra: fue una realidad que vivieron cada día y que supieron aprovechar al máximo.
Ahora que estamos de vuelta, toca seguir. Pero lo vivido ya no nos lo quita nadie. Que no os sorprenda si vuestros hijos o hijas siguen hablando de Bournemouth en bucle durante semanas… es que de verdad fue inolvidable.
Gracias por la confianza, por acompañarnos desde la distancia y por hacer posible esta experiencia. Ha sido un viaje precioso.
Y como ya sabéis los que me conocéis… me cuesta no emocionarme. Así que simplemente digo: gracias.
Gracias, de verdad.
Ojalá nos veamos en la próxima aventura.