Blog Nueva York 2025

Índice

  1. Despedida Nueva York 2025
  2. Segundo fin de semana Nueva York 2025
  3. Segunda semana en Nueva York 2025
  4. Primer fin de semana Nueva York 2025
  5. Primeros días Nueva York 2025
  6. Irene, monitora de Nueva York

Despedida Nueva York 2025

Queridos, este blog sí que me cuesta escribirlo...

¡Yerrrr a todos y a todas!

Ahora sí que sí, hemos llegado al final de esta aventura. Vaya semanas intensas, ¿eh? Siento que hace nada estábamos cruzando las puertas de Fordham con maletas más grandes que nosotros y el cuello libre… porque eso de llevar el lanyard colgado parecía opcional (aunque no lo era). Alguna lo perdió por el puente de Brooklyn, otras se lo dejaban dentro de la habitación (¿Cinco personas de la misma? Aunque parezca una broma, así fue), y hasta tuvimos que llamar a seguridad para poder entrar. Pero bueno, cosas que pasan cuando viajas con gente tan linda como despistada.

Han sido casi tres semanas compartiendo comidas, excursiones, clases, TikToks, risas, fotinchis y también muchas siestas (las del metro ya son míticas).

Dos semanas en el cuarto piso de nuestro Campbell Hall, pasillo que voy a tener grabado para siempre, igual que la frase “10 minutos…5 minutos…Bajamos” o, la más repetida, “María, Naia, ¿despiertas?”. Porque sí, literalmente os he despertado cada día con la voz, los golpes en la puerta o las dos cosas a la vez (y en ocasiones no era suficiente). 

Las clases, que al principio parecían eso que había que “pasar para después disfrutar de la city, se convirtieron en momentos de aprendizaje real, con profes como Madison, Alexa, Danny y Ashli que os hacían hablar, debatir, inventaros situaciones y compartir ideas con estudiantes de un montón de países. No sabéis lo orgullosa que estaba de veros participar y usando cada vez más el inglés (algunos hasta el de la calle). 



 

En el campus hicimos vida: reparto de vouchers por la noche, sports night, macros, noches en la common room con los italianos, juegos (Jenga, Quién es quién, etc) y los “Siempre nos pillas a punto de empezar una partida” cuando llegaba la hora de irse a dormir. Y yo, feliz, porque en realidad no había mejor forma de terminar el día que así: juntos.

Y qué decir de nuestras excursiones. Desde las luces infinitas de Times Square hasta las vistas desde el Empire State, desde los perritos de Nathan’s en Coney Island hasta la experiencia única en el Yankee Stadium, desde las alturas del Summit hasta el ferry rumbo a la Statue of Liberty, desde la historia del 9/11 Memorial Museum hasta las fotos con el Charging Bull. No sé si os hacéis a la idea, pero habéis estado en más sitios de los que muchos pisan en toda una vida. Y encima lo habéis hecho riendo, sudando (la mayoría del tiempo, es lo que tiene la humedad), comiendo cookies (demasiadas, quizás), pizza, burgers (y comida saludable también, no os preocupéis familias), con el lema “sin nada, pero en NY” siempre en mente y con una monitora siempre al fondo haciendo de coche escoba (porque a veces hasta tortugas nos adelantarían), pero eso sí, con estilazo y buena charla, siempre.




 

Me habéis hecho reír, preocuparme como una madre, sacar fotos sin parar, adelantar las horas de quedada 15 minutos porque ya sabía que la puntualidad no era vuestro fuerte, y emocionarme más de una vez cuando os veía compartiendo un momento que sé que no olvidaréis. Me habéis dado mucho más de lo que creéis, de verdad. 

Gracias por dejaros llevar, por dar lo mejor de vosotros y por ser parte de este grupo que ya no se me va a olvidar. Gracias también por la despedida en el aeropuerto que, aunque no me guste mucho decir adiós, confirma que algo muy bonito hemos compartido.

Queridos, nos vamos. Pero nos llevamos con nosotros recuerdos, cientos de fotos y personas con las que ahora os une algo que sólo vosotros entendéis.

¡Milesker de corazón, y espero veros las caritas de nuevo más pronto que tarde! 

Irene



 

 

Segundo fin de semana Nueva York 2025

Yerrrr desde NYC! (por última vez, casi no me duele escribir esto…)

Aunque parezca mentira, ya hemos vivido nuestro último fin de semana aquí. Nos ha tocado mirar con otros ojos todo lo que hacíamos, como si quisiéramos quedarnos un poquito más (que de hecho, queremos). Y es que este finde lo ha tenido todo. 

11 de julio – Graduation, Chinatown, Little Italy, Soho and Hard Rock

Después de una hora y media de clase por la mañana (que, por cierto, ya se nos pasa volando), tuvimos nuestra ceremonia de graduación. Durante estas dos semanas (aunque parezcan pocas), hemos ido perdiendo el miedo a hablar, hemos aprendido expresiones nuevas, hemos hecho presentaciones en inglés y compartido aula con estudiantes de un montón de países (Italia, Portugal, Francia, República Checa, etc.). Así que, con birrete, certificado en mano y Empire State of Mind sonando de fondo, celebramos que también por aquí hemos aprendido (y bastante).

 

 

 

Después de la comida, nos fuimos directos a Chinatown, Little Italy y SoHo. Chinatown, con sus farolillos y supermercados con mil cosas imposibles de identificar. Little Italy, más tranquila, con olor a pizza en cada esquina y banderas italianas hasta en los semáforos. Y SoHo, lleno de tiendas con escaparates de diseño y calles con ese aire bohemio tan típico.

Cenamos en el Hard Rock Café, y ahí nos llevamos una de las sorpresas del viaje: coincidimos con un evento FIFA y pudimos ver a…¡Camavinga! He de confesar que yo no sabía quién era, pero con que ellos lo supiesen y se emocionasen me sirvió. A partir de ese momento, no sabíamos ni a dónde mirar, pensando que en cualquier momento aparecerían más famosos. Y justo cuando pensábamos que el día ya no podía dar más de sí, vimos el Manhattanhenge, ese momento mágico en el que el sol se alinea perfectamente con las calles de Manhattan. No estaba planeado, pero salió redondo.

Volvimos al campus y acabamos la noche con una partida de Jenga en la common room con nuestros vecinos italianos. Ya nadie se pregunta en qué idioma hablar: entre frases en inglés, bromas en español y alguna palabra suelta en italiano, todo funciona.

12 de julio – Coney Island y Brighton Beach

Después del desayuno nos fuimos hasta Coney Island. El trayecto en metro duró un par de horas, así que algunos aprovecharon para recuperar horas de sueño, otros para charlar y otros para sacar fotos de los demás durmiendo (para más tarde hacer un vídeo recopilatorio de siestas que quedará para el recuerdo). Al llegar, empezamos fuerte con Luna Park, el parque de atracciones junto al mar: La Soarin’ Eagle (que simula el vuelo de un águila con giros y giros), el clásico Thunderbolt (con su caída de 90 grados no apta para cardíacos) y, para los más valientes, el Sling Shot, que te lanza al cielo a más de 140 km/h.

 

 


 

 

 

Después, hot dog obligatorio en Nathan's, y de ahí cada persona eligió su destino: playa, paseo por el muelle o alguna atracción más. Tras el metro de vuelta (otras dos horitas), parada estratégica en Target para reponer snacks. No vamos a decir nombres, pero hay habitaciones que parecen ya mini supermercados internacionales.

13 de julio – Little Island, High Line y The Vessel

Se nota el cansancio acumulado, pero también las ganas de aprovechar hasta el último minuto. Cogimos bus y metro hasta Chelsea Market, uno de esos sitios donde se mezclan olores, idiomas y estilos. En sus pasillos hay desde puestos de tacos y ramen hasta tiendas de arte, libros o productos locales. Aprovechamos para curiosear un poco y comprar algo de comer.

 

 

 

 

De ahí a Little Island, el parque flotante sobre el Hudson construido sobre columnas que parecen pétalos gigantes. Lo curioso es que está ubicado justo donde iba a construirse el muelle que debía recibir al Titanic…pero nunca llegó. Paseamos un rato por allí, hicimos fotos y disfrutamos de las vistas al río antes de seguir.

Después, paseo por la High Line. Con el calor y la semana a cuestas, fue un paseo más tranquilo: paradas en la sombra, fotos con el skyline y algún “cuánto queda” de fondo. Al terminar el recorrido, llegamos hasta The Vessel, esa estructura en forma de colmena de cobre que impresiona aún más cerca, y donde no faltó la foto de grupo, como imaginaréis.

 

 

Cenamos en el Bryant Park y pusimos el broche de oro al día con la visita al Summit One Vanderbilt, uno de los últimos rascacielos en unirse al skyline de Manhattan. Primero pasamos por una planta cubierta de espejos, donde el suelo, las paredes y el techo reflejan todo, creando un efecto infinito que nos dejó con la boca abierta (y con mil fotos). Después entramos en una sala llena de bolas plateadas flotando, que en teoría era para pasear entre ellas… pero claro, en cuanto vimos que rebotaban, empezaron los lanzamientos. Que si una por aquí, otra por allá… Hasta que vino un vigilante de seguridad con cara de “como sigáis así, os echo”. Nos calmamos, más o menos. Y al final, llegamos al mirador nocturno, desde donde se veía todo Manhattan iluminado: Empire State, Chrysler Building, el río... Fue tan bonito que hubo quien soltó alguna lagrimilla. 

 

 

 

De vuelta al campus, nos tocó hacer maletas, firmar las banderas de recuerdo y empezar a hacernos a la idea de que esto se acaba. Bueno, o casi. 

 

14 de julio – Departure Day

Llegó el día que no queríamos que llegara. Nos despertamos pronto, dejamos las habitaciones y fuimos a desayunar por última vez al comedor del campus. Con las maletas ya hechas, salimos a dar una vuelta por el Bronx para hacer las últimas compras: Target, TJ Maxx, Insomnia Cookies (recomendación de Dariel), Krispy Kremenuestras bolsas eran prueba clara de que estábamos exprimiendo hasta el último dólar (y gramo de espacio en la maleta). Algunas hasta aprovecharon para echarse una siesta improvisada en los bancos del campus, porque el cansancio ya empezaba a pasar factura.

Al mediodía tocaba llevar las maletas hasta el edificio O’Hare, donde nos esperaba el autobús. Y como no podía ser de otra manera, algunos lo hicimos a ritmo de carrera. Antes de subir al bus, nos despedimos de Galder, que se quedaba en Nueva York con su prima Esti (eso sí, viajará con la camiseta de EMY por allí y prometió mandarnos fotinchis). Y aunque el FOMO era real, tocaba asumir que el viaje se acababa.

Comimos en Shake Shack, seguimos firmando banderas, vimos una tormenta por la ventana del aeropuerto (obviamente, Nueva York lloraba porque nos íbamos) y leímos los blogs del viaje con alguna que otra lágrima, no vamos a mentir. 

 

 

Todo parecía en orden…hasta que no. Tras dos horas dentro del avión sin despegar y haciendo cálculos sobre el tiempo que teníamos para la conexión en Madrid, confirmamos lo que ya sospechábamos: si queríamos llegar, tendríamos que correr. Así que, efectivamente, cuando por fin aterrizamos, dejamos a Aitana (que se volvía a Córdoba con su familia) y tocó echar una carrera de las buenas: salir del avión, control de pasaportes, tren interno, control de seguridad, buscar la puerta y…(redoble de tambores)...el avión a Bilbao se había ido.

Nos reubicaron en el siguiente, a las 22:10, nos dieron vouchers de comida y cena que, aunque no eran como los de Fordham (porque no los hay iguales), cumplieron con su función: alimentarnos. Dormimos por rincones varios (si esto fuera Booking, podríamos ponerle estrellas a cada banco, suelo o columna) y finalmente, cogimos el vuelo de vuelta.

Llegamos a Bilbao, nos despedimos entre abrazos, banderas firmadas y alguna promesa de reencuentro. Porque este viaje termina… pero todo lo que nos llevamos va con nosotros.

See you soon, NY, and thank you!

Irene

 

 

Segunda semana en Nueva York 2025

Yerrrr desde NY una vez más!

Tras un primer fin de semana intenso, arrancamos la segunda semana con energía. Bueno, más o menos. Lo justo para llegar al desayuno con cara de lunes, pero con ganas de seguir tachando planes de nuestra lista neoyorquina.

7 de julio – MoMA

Después de clases y comida, cogimos el metro rumbo al MOMA (Museum of Modern Art), uno de los museos más importantes del mundo en arte moderno y contemporáneo. Allí vimos obras icónicas como La noche estrellada de Van Gogh, cuadros de Picasso, Dalí, Warhol, Pollock…Durante la visita organizamos un concurso de imitación de cuadros. Algunas fotos quedaron tan bien que costaba saber cuál era la original, ¿sí o no?

 


Después, pasamos por tiendas de souvenirs para comprar banderas (que firmaremos el último día), llaveros, imanes y demás recuerdos que no pueden faltar. Para terminar, cenamos en Applebee 's, con vistas a Times Square. Cheeseburgers, chicken tenders, ensaladas…typical American. Al volver al campus, acabaron el día jugando a las cartas con los italianos de nuestro Campbell Hall. Buen plan para terminar un lunes neoyorquino.

8 de julio – Grand Central, Public Library, Bryant Park y Yankees Game

Día completo. Desayuno, clases, comida… y sorpresón: gorras oficiales de los Yankees para todos. Primera parada: Grand Central Terminal, esa estación mítica que seguro os suena de Gossip Girl, Madagascar y mil pelis más. De ahí, caminamos hasta la New York Public Library, con su famosa fachada con leones en la entrada, y entramos un momento a su impresionante sala principal. Justo al lado está Bryant Park, donde aprovechamos para descansar un rato en grupo.


 

Luego vino el trayecto al Yankee Stadium, que fue toda una experiencia: metro lleno de gente y ventiladores de mano que ya son parte del equipaje. Antes del partido, cenamos en el McDonald 's e hicimos alguna que otra compra: pillow hands y camisetas para animar como se merece. Durante el partido, vivimos un auténtico show del béisbol, desde gritos de “Let 's go Yankees!” hasta el clásico Hat Shuffle (seguir con la vista la gorra correcta en la pantalla), la Subway Race (carrera de las líneas 4, B y D), Flex Cam (en la que fans enseñan sus músculos), el YMCA con baile incluido, e incluso una tormenta a mitad de partido, ¿por qué no? Cubrieron el campo en segundos, al ritmo de Thunder, y no tardaron mucho en volver al juego. 3 home runs y…¡victoria para los Yankees! Volvimos entre metro y bus (o guagua, como diría nuestro monitor Dariel) y llegamos al campus a las 23:30, siempre puntuales. 

 

 

9 de julio – Empire State Building y Macy’s

Empezamos con desayuno y clases, y justo cuando estábamos preparándonos para la actividad de la tarde, saltó la alarma de incendios del campus. Resultó ser solo una prueba, pero ya estaban todos bien despiertos, sobre todo algunas que casi se dejan la voz de los gritos que pegaron…

Después de comer, pusimos rumbo al mítico Empire State Building. Nada más entrar, comenzamos el recorrido por un primer piso expositivo, donde vimos esculturas a tamaño real de los obreros que construyeron el rascacielos (sí, incluida la famosa imagen de los que comían sobre una viga suspendida en el aire), y las enormes manos de King Kong rompiendo la pared, que fueron parada obligatoria para hacerse una fotinchi. También había salas interactivas con pantallas sobre sostenibilidad, energía y curiosidades arquitectónicas. Después subimos a otro piso con ventanales panorámicos, donde estaban los míticos visores metálicos para intentar localizar puntos clave del skyline. Y, por fin, ascendimos a toda velocidad hasta el Main Deck (con nuestros oídos taponados, como era de esperar), en el piso 86, donde pudimos disfrutar de vistas al aire libre con todo Manhattan a nuestros pies.



Al salir, algunos se acercaron a Macy’s a curiosear un poco y otros quisieron probar Raising Cane' s, conocido por su pollo frito y su famosa salsa. No era una cena oficial, pero ya que estábamos tan cerca, ¡había que tacharlo de la lista!

 

 

10 de julio – Natural History Museum

Desayuno, clases, comida… y por la tarde, visita al Natural History Museum, uno de los más conocidos (y enormes) del mundo. Recorrimos sus salas viendo esqueletos de dinosaurios, la famosísima ballena azul colgando del techo y dioramas con animales de todo el planeta, y algunos también entramos en el Hayden Big Bang Theater, una cúpula donde vivimos un viaje visual desde el inicio del universo hasta hoy. A la salida, hicimos una parada técnica en Crumbl Cookies (ya sabéis que hay quien tiene un radar para estas cosas).

 

 

Volvimos al campus a cenar y después, plan a elegir: Algunos se apuntaron al Film Night con manta y almohada en la Keating Hall Auditorium y otros prefirieron jugar un rato en el Jack Coffey Field para terminar el día activos.

 

 

Y con esto cerramos otra semana más en NY. No queda tanto para que se acabe esta aventura pero aún tenemos cuerda para rato y planes por delante.


Stay tuned,


Irene



 


 

Primer fin de semana Nueva York 2025

Yerrrr otra vez desde NYC!


Después de una primera semana intensa, llegó nuestro primer finde completo en la ciudad que nunca duerme. Y como podréis imaginar… tampoco lo hicimos mucho.

4 de julio – Central Park

El jueves 4 amanecimos con desayuno, clases y un nuevo monitor que acompañaba a Tyler (al que ya conocíamos desde el primer día). Dariel, o más bien Darielflow. Nos cayó genial desde el minuto uno, así que hemos pedido que nos acompañe en toda excursión que tengamos, cruzamos dedos para que se cumpla.

 

 

El plan nos llevó al pulmón de Manhattan: Central Park. Paseamos por zonas tan míticas como Bethesda Terrace, escenario de escenas de Gossip Girl, propuestas de matrimonio, rodajes, y ahora también de un par de fotos de nuestro grupo. También nos acercamos a Belvedere Castle, con sus vistas al parque y ese aire de castillo Disney en miniatura. 


Después de tanto paseo, hicimos parada estratégica en Crumbl Cookies. Resultado: galletas del tamaño de la mano y azúcar por las nubes. De ahí, un ratito libre que muchos aprovecharon para dejarse caer por Target y arrasar con alguna que otra “necesidad”.

 


 

Cenamos en el campus y por la noche celebramos el 4th of July como se merece: accesorios, música, bailes y los fuegos artificiales de fondo. No faltaron las diademas de estrellas, pulseras, banderitas ni los tatuajes temporales. 

5 de julio – Brooklyn

El viernes salimos a las 10 en dirección a Brooklyn. Bus, metro y primeras vistas del día en el Brooklyn Bridge Park, donde comimos nuestro Shake Shack sentados con vistas al puente. Todo muy de postal.

 

 

Después visitamos la zona de DUMBO (la de las fotos perfectas con el puente de Manhattan al fondo), exploramos el Dumbo Market, paseamos junto al río… y a eso de las 16:00 empezamos a cruzar el puente de Brooklyn. Antes, eso sí, cayó alguna compra estratégica de camisetas y gorras de I ❤ NY, que al día siguiente iban a dar mucho juego. El puente lo cruzamos con algo de prisa, pero no tanta como para saltarnos las paradas para hacernos las fotinchis de turista total.

 

 

Ya de vuelta, tuvimos un poco de tiempo libre, un trayecto de metro con música en directo, cena… y por la noche, discoteca. Bailamos un buen rato, y al volver a nuestro edificio, aún con energía, algunas se animaron con la polilla tramposa. Risas, trampas (más o menos disimuladas) y acusaciones falsas… como debe ser.

6 de julio – Estatua de la Libertad

Domingo, 10:00 de la mañana, look turista total: camisetas de I ❤ NY, coronas, alguna bandera… y destino claro: la Estatua de la Libertad. Cogimos el ferry desde Bowling Green hasta Liberty Island. Nada más llegar, foto de grupo obligatoria y después, tiempo libre para sacar más fotos, grabar TikToks, comer pizza y comprar souvenirs (spoiler: hubo de todo).

 

De vuelta en Manhattan, hicimos una parada rápida por el Oculus, con algo de tiempo libre… que ya no volverá a ser tan largo, porque, y cito textualmente: “si nos dejas libres, compramos de todo”. Así que metro al campus, cena, cambio de sábanas, y… lavadoras. No vamos a entrar en detalle sobre lo que costó poner la primera, pero digamos que si no aprenden aquí, lo harán a la vuelta en casa.

Por la noche, vóley en el campus, charla en la hierba y a dormir. Bueno… eso decían, porque alguna ya confesó que lo de dormir iba a ser complicado con San Fermín a la vuelta de la esquina.

Y así cerramos este primer fin de semana, ¡con mucho por delante todavía!

Stay tuned,

Irene


 

Primeros días Nueva York 2025

Yerrrr desde Nueva York! (Sí, sí, ya sabemos lo que significa: “what’s up” en slang neoyorquino… aquí venimos a aprender inglés y a dominar la jerga del Bronx también).


¡Vaya comienzo hemos tenido por aquí! Como ya sabéis, todo empezó el 1 de julio en Loiu, donde algunas caras ya se conocían y otras empezaban a conocerse entre nervios y ganas. Nos pusimos los primerísimos en la facturación, con algún que otro equipaje al límite (sin mirar a nadie), pasamos el control y, a la 13:30 salía nuestro vuelo Bilbao–Madrid. Para cuando nos dimos cuenta ya estábamos aterrizando. Nuestro avión a Nueva York se retrasó una hora por tormentas (claro, faltábamos nosotros en NY para que saliera el sol). Pero no pasa nada: si hay tiempo, se graba un TikTok, se come algo y se sigue conociendo al grupo.


Sobre las 18:30 despegamos destino NY. El vuelo fue toda una experiencia: películas, juegos (ajedrez, bolos, hundir la flota...), paseos por el avión, dormir siestas reparadoras (o no dormir nada, en el caso de alguno), clásico debate “pasta or chicken” para comer…y, por qué no decirlo, agotar existencias de helado del avión. Aterrizamos sobre las 8:00 hora americana, 2 de la mañana para nuestros cuerpos. Tyler, uno de los monitores de Zuma, nos recogió en el aeropuerto y cogimos el bus dirección Fordham University. Al llegar, Rossella, Alejandra y Andrea nos explicaron las normas, nos dieron nuestra identificación, las llaves de las habitaciones y un packed lunch por si teníamos hambre. Y…a dormir, que empezaba nuestra experiencia.


2/07 – Times Square, Fifth Avenue y Broadway

Primer día en Nueva York y primer desayuno oficial en el comedor de la universidad. Con nuestros vouchers en mano (esas tarjetitas que tenemos que entregar para poder entrar a desayunar, comer o cenar), nos lanzamos a por una mesa… y aunque parecía misión imposible con tanta gente, conseguimos sitio. El buffet es una locura: huevos, tostadas, fruta, cereales… pero lo que arrasa, sin discusión, son los pancakes. 


A las 9:00 empezaron oficialmente las clases. Ese primer día fue de toma de contacto: nos enseñaron dónde estaría cada una, ya que no todas se dan en el mismo edificio. Están repartidas por varios bloques del campus, así que hicimos buena ronda de orientación para no perdernos al día siguiente. 

 

Comimos a las 12:15 y, después de comer, pusimos rumbo a Manhattan: bus, metro y primera parada en Times Square, donde no faltaron las fotos y las caras de impresión. Nos enseñaron también el hotel Plaza (sí, el de la película Solo en casa 2), fuimos a Rockefeller Center y tuvimos un ratito libre para curiosear tiendas (Sephora, Victoria’s Secret, souvenirs varios…). Metro de vuelta y para terminar el día, un poco de deporte en la universidad, volleyball concretamente. 

 

 

3/07 – Memoria y Museo 9/11, Zona Cero y Distrito Financiero

Este miércoles empezamos como siempre con el desayuno, clases, comida y, después…al sur de Manhattan.

La primera parada fue la Zona Cero, donde pudimos ver las enormes fuentes conmemorativas que ocupan el lugar exacto donde estaban las Torres Gemelas. Cada una mide casi una hectárea y lleva el agua cayendo en cascada de forma continua. Justo después, entramos al 9/11 Memorial Museum, ubicado bajo tierra, donde se recogen objetos, testimonios y restos estructurales del atentado. Una visita intensa, muy especial, y que vivimos con mucho respeto. 

Justo al salir, nos encontramos con una escultura gigante de un pulpo, parte del evento temporal Wildlife Wonders, instalado frente al World Trade Center. Es una obra de arte que representa a un pulpo rodeado de animales en peligro de extinción, y está pensada para concienciar… pero también para que la gente se suba, se siente y se haga fotos. Así que sí, nos unimos al plan: pose y foto para el recuerdo.

 

Después, dimos un paseo entre murales y edificios históricos hasta llegar al famosísimo Charging Bull, el toro de Wall Street. Hicimos nuestra cola como campeones y conseguimos la foto oficial. Y sí, también lo tocamos. Ya sabéis… por si trae suerte.

 

Terminamos el día cenando en Dallas BBQ y la vuelta al campus fue en metro, cantando a todo volumen, ¡sólo nos faltó pasar la gorra!

Y con esto cerramos nuestra primera semana en Nueva York: intensa, divertida y con anécdotas para rato. Ya vamos cogiendo el ritmo, nos conocemos un poco más (y mejor), y tenemos muchas ganas de todo lo que viene. Esto no ha hecho más que empezar.

 

 

Ah, y antes de que se me olvide… ¡Hemos elegido mascota! Se llama Esteban y es una rana con un pijama americano de esos que no pasan desapercibidos. Uno más ya en el grupo, como ya habréis visto en alguna fotinchi.

See you soon!

Irene


 

 


 

 

Irene, monitora de Nueva York

¡Hola, hola, equipo!

 

¿Qué tal estáis? Espero que con muchísimas ganas de que llegue el verano, porque lo que nos espera es una auténtica pasada… ¡Nos vamos a New York!

 

 

Antes de nada, me presento: soy Irene, tengo 25 años y vengo de Leioa. Durante el curso soy profesora y este año he sido tutora de 1º de Primaria, así que mi día a día ha estado lleno de energía, preguntas curiosas y mucha paciencia. Me encantan mis txikis, pero en verano toca cambio de aires… ¡y qué mejor que hacerlo con vosotros, que ya sois más mayores y estáis listos para una aventura de otro nivel!

 

 

Me encanta viajar, hacer fotos y descubrir sitios nuevos. Con EMY, primero fui alumna durante cuatro veranos y después di el salto a monitora. Mi primer destino fue Eastbourne, el año pasado me tocó New York y… ¡repito! Será por algo, ¿no? La experiencia fue increíble y estoy segura de que este año no será diferente. 

 

 

Sé que al principio puede dar un poco de vértigo, sobre todo si es vuestro primer viaje, pero os prometo que en cuanto lleguemos y empecemos a vivir la ciudad, todo fluirá. Así que… id preparando la maleta (con control, que el límite de peso es real), las ganas y la energía, porque… ¡nos vemos en nada! 

Un abrazo enorme,

Irene

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