Últimos días Kildare 2026

Se acerca el final...

Cada vez que tachamos un día más del calendario nos damos cuenta de que esta experiencia está pasando mucho más rápido de lo que imaginábamos. Ya conocemos de memoria el camino al colegio, sabemos cuál es nuestra parada de autobús, nos entendemos cada vez mejor en inglés y hasta Irlanda parece habernos adoptado un poquito. Aunque el final empieza a asomarse, todavía seguimos viviendo cada jornada con las mismas ganas que el primer día... y estos últimos días han vuelto a estar repletos de momentos que no vamos a olvidar.

El jueves tocó despedirse de los libros... al menos por aquí.

Por la mañana realizamos los exámenes finales de inglés, una buena oportunidad para demostrar todo lo que hemos aprendido durante estas semanas. Si echamos la vista atrás y pensamos en aquel primer día, es increíble ver lo mucho que hemos mejorado. Lo que al principio parecía un reto ahora sale con mucha más naturalidad, y eso es, sin duda, uno de los mayores logros que nos llevaremos de esta experiencia.

Pero no os preocupéis... porque después del esfuerzo llegó la recompensa.

Por la tarde cambiamos las aulas por un plan completamente diferente: ¡nos fuimos al circo! Y no a un circo cualquiera. Disfrutamos de un espectáculo lleno de acrobacias, trapecistas, bailarines y unas impresionantes actuaciones de motos que dejaron a más de uno con la boca abierta. Hubo momentos de tensión, muchas risas y aplausos que parecían no terminar nunca. Fue una tarde diferente y muy divertida, de esas que consiguen sorprender incluso cuando crees que ya lo has visto todo.

 

El viernes amaneció con un ambiente muy especial.

Después de tres semanas de clases, llegó el momento de celebrar todo lo conseguido con nuestra graduación. Entre diplomas, fotos y muchas sonrisas, pudimos poner el broche final a una etapa que nos ha enseñado muchísimo, no solo de inglés, sino también de convivencia, amistad y de lo bonito que es atreverse a vivir experiencias nuevas.

Tras la graduación, disfrutamos de diferentes juegos organizados junto a los profesores del colegio. Fue una forma muy divertida de despedirnos de quienes nos han acompañado durante estas semanas y de seguir acumulando risas antes de marcharnos.

Y como todavía quedaba energía para un plan más... Terminamos la tarde en el cine viendo Toy Story. No sabemos si fueron más protagonistas Woody y Buzz o las palomitas, pero lo que está claro es que fue la forma perfecta de relajarse después de un día tan especial.

 

El sábado llegó una de las últimas excursiones del viaje y pusimos rumbo a Athlone.

La mañana estuvo pasada por agua... aunque esta vez de la mejor manera posible. Disfrutamos de un parque acuático donde no faltaron los toboganes, las carreras para ver quién llegaba antes al final y muchísimas risas entre chapuzón y chapuzón. Viendo lo bien que se lo pasaron, podemos decir que volver a salir del agua fue casi tan difícil como convencer a algunos de madrugar por las mañanas.

Después de recuperar fuerzas con la comida, llegó otro de esos momentos que todos esperaban: las últimas compras. Paseamos por el centro de Athlone buscando ese recuerdo que todavía faltaba para llevar a casa. Algún llavero, una sudadera, chocolatinas, recuerdos típicos de Irlanda... podemos asegurar que las maletas de vuelta no van a pesar exactamente lo mismo que cuando llegaron. Esperamos que en el aeropuerto no nos hagan abrirlas para comprobar cuántos souvenirs llevamos escondidos.

 

Y, casi sin darnos cuenta, llegó el último Family Day.

Un domingo diferente a los anteriores. Ya conocíamos perfectamente a nuestras familias de acogida y este último día sirvió para disfrutar todavía más de su compañía. Algunos aprovecharon para hacer algún plan especial, otros prefirieron pasar un día tranquilo en casa, pero todos coincidimos en una cosa: estas familias han hecho que Irlanda se sienta un poquito más como nuestro hogar durante estas tres semanas.

Ahora sí que empezamos a mirar el calendario con una mezcla de emociones. Tenemos muchas ganas de volver a casa para abrazar a nuestras familias y contaros todas las aventuras en persona, pero también sabemos que vamos a echar muchísimo de menos todo lo que hemos vivido aquí.

Todavía nos queda un último capítulo por escribir antes de despedirnos de esta increíble aventura. Así que, una vez más... ¡estaos muy atentos! Lo mejor de los viajes no son solo los lugares que visitas, sino las personas con las que los compartes... y de eso aquí hemos tenido muchísimo.

Unai y Paula.

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