Decimos hasta luego a Hull!
Ha sido una experiencia sencillamente inolvidable. Nos volvemos a casa siendo mucho más independientes, habiendo aprendido un montón de cultura británica y, sobre todo, habiendo mejorado muchísimo nuestro inglés (¡adiós al miedo a hablar!).

Pero lo más valioso son las relaciones tan bonitas y los amigos para siempre que nos llevamos. Convivir 24/7 crea un vínculo único, y por eso la despedida dolijo tanto: la última noche estuvo llena de risas y recuerdos, y en el aeropuerto cayeron muchísimas lágrimas de esas que demuestran lo bonito que ha sido todo.

Nos volvemos con la maleta llena, el corazón contento y la certeza de que esto no es un adiós, sino un ¡hasta pronto!
Jonatan.
