Despedida Kildare 2026

Y, casi sin darnos cuenta, llegó el momento que ninguno quería que llegara.

Parece mentira que hayan pasado ya tres semanas desde que aterrizamos en Irlanda con las maletas llenas de ilusión, nervios y un montón de preguntas. Hoy las maletas vuelven mucho más cargadas... pero esta vez de recuerdos, amistades, experiencias y momentos que estamos seguros de que nos acompañarán durante muchísimo tiempo.

Pero antes de despedirnos, todavía nos quedaba un último gran día por disfrutar.

El lunes nos esperaba la excursión a Bray, un precioso pueblo costero donde pudimos disfrutar de un ambiente espectacular. Paseamos por su paseo marítimo, respiramos el aire del mar, aprovechamos para relajarnos en la playa y, cómo no, disfrutamos de las atracciones que hicieron que más de uno volviera a sentirse como un niño pequeño. Entre risas, fotos y algún que otro grito en las atracciones, fuimos aprovechando cada minuto, conscientes de que ya eran los últimos momentos de esta aventura.

Aunque todos sabíamos cuál iba a ser el momento más especial del día.

Por la noche llegó nuestra fiesta de despedida. Música, bailes, abrazos, fotos de grupo y un ambiente que era difícil describir con palabras. Fue una de esas noches en las que nadie quería mirar el reloj porque todos sabíamos que, cuando terminara, el viaje también empezaría a llegar a su fin.

Y entonces sonó Wonderwall.

Nuestra canción. La que nos ha acompañado durante estas semanas, la que hemos cantado una y otra vez en autobuses, excursiones y momentos improvisados. No hizo falta decir nada. Todos nos juntamos para cantarla una última vez, abrazados, recordando todo lo vivido desde el primer día. Fue uno de esos momentos que difícilmente se olvidan y que, estamos seguros, cada vez que volvamos a escuchar esa canción nos transportará directamente a este verano en Irlanda.

El martes amaneció con una sensación extraña.

Era el día de hacer las maletas por última vez, revisar que no nos dejábamos nada en las habitaciones (aunque alguno seguía intentando cerrar la maleta después de tantas compras) y despedirnos de quienes habían sido nuestra casa durante estas tres semanas.

Llegaron los abrazos con las familias de acogida, las últimas conversaciones, las promesas de volver algún día y ese inevitable "see you soon" que todos pronunciábamos sabiendo que, aunque no sepamos cuándo, nos gustaría volver a encontrarnos.

Después llegaron las despedidas entre amigos. Es curioso cómo personas que hace apenas unas semanas no se conocían de nada pueden terminar sintiéndose como una pequeña familia. Entre abrazos, alguna lágrima inevitable y muchas fotos para intentar congelar el momento, fuimos poniendo punto final a una experiencia que nos ha regalado muchísimo más de lo que esperábamos.

El autobús puso rumbo al aeropuerto y, por una vez, el viaje fue bastante más silencioso de lo habitual. Algunos miraban por la ventana intentando aprovechar las últimas imágenes de Irlanda; otros repasaban las miles de fotos del móvil; y muchos simplemente pensaban en todo lo que habían vivido durante estas semanas.

Porque al final eso es lo bonito de viajar.

No son solo los lugares que visitas ni las excursiones que haces. Son las personas que conoces, las conversaciones que surgen cuando menos lo esperas, las canciones que acaban convirtiéndose en himnos, las risas que aparecen sin motivo y esos pequeños momentos que, sin darte cuenta, terminan siendo los más importantes.

Queridas familias, gracias por acompañarnos también desde la distancia durante estas semanas y por seguir cada uno de nuestros blogs. Ha sido un auténtico placer compartir con vosotros esta aventura y poder enseñaros, aunque fuera a través de unas pocas palabras, todo lo que vuestros hijos e hijas han vivido aquí.

Y a nuestros chicos y chicas... gracias por hacer que estas tres semanas hayan sido tan especiales. Habéis convertido un simple viaje en una colección de recuerdos que seguro nos acompañarán durante muchos años. Esperamos que Irlanda os haya enseñado tanto como vosotros nos habéis enseñado a nosotros.

Porque los viajes terminan... pero las historias que dejan nunca lo hacen.

Gracias, Irlanda, por acogernos. Gracias a las familias, a Cathy, a todos los profesores y, sobre todo, gracias a este grupo por hacer que estas tres semanas hayan sido inolvidables.

Unai y Paula.

 

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