Últimos días en Eastbounrne 2026

Jueves - Barbacoa internacional. playa y…¡últimos recuerdos juntos!

El jueves llegó con un pequeño “esto se acaba” en el ambiente, porque era nuestro último día completo siguiendo la rutina de clases. A las 9:00 empezaban las clases como siempre, pero esta vez con un pequeño detalle: era la última vez que tendríamos nuestro descanso de las 12:30 para comer en el cole. Y claro, había que despedirse como se merece de nuestro fiel compañero de viaje: el meal deal del Tesco.

Después de tantos días de sándwich, snack y bebida, ya forma parte de la rutina. Algunos lo echarán de menos… otros seguramente estarán pensando que donde esté la comida de casa, que se quite todo lo demás. Pero hay que admitirlo: nos ha salvado más de un día.

Al terminar las clases aprovechamos el buen tiempo para disfrutar de una tarde tranquila en la playa. Algunos se dieron un chapuzón, otros aprovecharon para tomar el sol, jugar a las cartas o simplemente quedarse charlando con los amigos. Unos momentos sin grandes planes, pero de esos que al final se convierten en recuerdos.

Y cuando parecía que el día ya estaba bastante completo… todavía quedaba el plan estrella: ¡barbacoa en el colegio! A las 19:00 volvimos todos al jardín para disfrutar de una tarde muy especial junto al resto de estudiantes internacionales. Hamburguesas, hot dogs, música y mucho buen ambiente hicieron que la tarde fuera perfecta.

Además, después de la victoria de Argentina del día anterior, no faltaron las felicitaciones, las bromas y los cánticos con nuestros compañeros argentinos. Entre ellos, italianos, suizos y estudiantes de muchos países, volvimos a disfrutar de esa mezcla de culturas que está haciendo esta experiencia tan especial.

Cuando terminó la barbacoa, nadie tenía mucha prisa por irse. Algunos siguieron jugando a las cartas, otros pusieron música, hubo quien se animó con el piano y otros simplemente se quedaron hablando y aprovechando los últimos ratitos juntos en el colegio.

Al final tocó volver a casa, con algún paseo de despedida por Eastbourne para algunos y con esa sensación de que los últimos días están pasando demasiado rápido. 

Viernes - Certificados, firmas y algún que otro “no me quiero ir”

El viernes empezó con una mezcla de ilusión y nostalgia. Era nuestro último día de clase y, a las 9:00, todos llegamos al colegio sabiendo que tocaba despedirse de una rutina que, sin darnos cuenta, ya sentíamos como nuestra. Estas tres semanas han pasado volando entre clases, risas y amistades que seguro seguirán mucho tiempo.

A las 12:30 llegó uno de los momentos más especiales: la entrega de certificados. Entre aplausos, fotos y muchos abrazos, cada uno recibió un recuerdo de todo lo aprendido durante estas semanas. Después llegó otra tradición que nunca falla: las banderas empezaron a llenarse de firmas, dedicatorias y mensajes de los amigos internacionales. Un souvenir que vale muchísimo más que cualquier compra.

Y antes de despedirnos del colegio, también pusimos el broche final a otra de las grandes tradiciones de estas tres semanas: ¡el campeonato de ping pong! Después de muchísimos partidos, piques amistosos y un nivel que ya parecía Wimbledon, por fin conocimos al campeón. Nuestro MVP fue Diego, que se llevó la victoria tras tres semanas de auténtica competición. 

Antes de salir, hicimos una parada rápida en nuestro inseparable Tesco para coger algún snack y poner rumbo a la última excursión: Lewes. Tras un pequeño paseo por este precioso pueblo inglés, con sus calles llenas de encanto y su castillo vigilando desde lo alto, llegó el tiempo libre. Algunos aprovecharon para comprar los últimos recuerdos, otros para tomar algo tranquilamente y disfrutar del ambiente antes de volver.

Pero el día todavía guardaba el momento más especial. Al regresar a Eastbourne, todos pasaron por casa para dejar las bolsas, adelantar alguna maleta… y volver a salir una última vez. Nos reunimos junto al mar para despedirnos de la ciudad, de nuestros amigos internacionales y de unas semanas que han sido increíbles. Hubo música, fotos, abrazos, algún baño improvisado y muchas frases de "¿y si nos quedamos una semana más?".

Terminamos el día viendo el atardecer y las primeras estrellas, con esa sensación tan rara de estar felices por todo lo vivido y, al mismo tiempo, con pena porque la aventura llegaba a su fin. 

Mañana toca volver a casa… pero esta experiencia, las amistades y todos estos recuerdos se quedarán con nosotros para siempre.

Sábado - Ultimo día: abrazos, lágrimas.. y un “see you soon”

Y, casi sin darnos cuenta, llegó el último día de esta aventura. Algunos EMYs madrugaron muchísimo para despedirse de Eastbourne como se merecía: ¡viendo el amanecer en la playa!. Hay que reconocer que levantarse a las cinco de la mañana en vacaciones tiene mérito, pero la ocasión lo merecía. Otros aprovecharon esas últimas horas para cerrar maletas y despedirse con calma de sus host families, con muchos "gracias por todo" y algún que otro "espero volver a veros pronto".

A las 8:30 nos recogieron los taxis y pusimos rumbo a la estación para coger el minibús hacia Gatwick. El viaje fue un poco de todo: música, alguna siesta (cómo no), muchas anécdotas y ese repaso mental a todo lo que habíamos vivido durante estas tres semanas.

En el aeropuerto todo fue sobre ruedas. Facturamos sin problemas, aunque alguna maleta iba un poco más llena de lo previsto… ¡los souvenirs tienen la culpa! Después de pasar el control de seguridad, aprovechamos la espera para comer algo, hacer las últimas compras de última hora y seguir llenando las banderas de firmas y dedicatorias.

Cuando llegó la hora de embarcar, el ambiente ya era diferente. Durante el vuelo hubo fotos, risas, mensajes en las banderas y también algún momento de silencio, pensando en todo lo vivido. Tres semanas dan para mucho más de lo que parece.

Al aterrizar en Bilbao, por suerte todas las maletas aparecieron y nos hicimos la última foto del grupo antes de salir. Y entonces llegó el momento que nadie quería: las puertas de llegadas. Abrazos con las familias, alguna que otra lágrima (de las bonitas) y la sensación de que había costado mucho menos hacerse amigos que despedirse de ellos.

Todos volvimos a casa con la maleta un poco más llena, pero sobre todo con un montón de recuerdos, amistades que cruzan fronteras y experiencias que nos van a acompañar siempre.

Esto no es un adiós, es simplemente un… see you soon.

Garazi.
 

 

 

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