Últimos días en Bath 2026

¡Hola a todas las familias!

Ya estamos de vuelta en casa sanos y salvos. Tras tres semanas inolvidables en Bath llenas de aprendizaje, risas, excursiones y muchísima convivencia, hemos puesto el punto y final a esta increíble experiencia. Volvemos con las maletas cargadas de recuerdos y, sobre todo, una piña de amigos que durará para siempre.

Os cuento cómo fueron nuestros últimos tres días en tierras británicas antes del emotivo reencuentro.

Viernes 17 de julio: Última tarde en Bath y concurso de talentos

El viernes disfrutamos de nuestra última tarde de tiempo libre en Bath. Como los chicos ya conocían la ciudad a las mil maravillas, nos dividimos en dos grupos según sus preferencias: mientras unos fueron a repetir a la bolera para darlo todo en la pista (me quieren engañar diciéndome que Luka superó mi puntuación del martes, pero no les creo), otros prefirieron quedarse paseando, haciendo las últimas compras y tomando algo tranquilamente por el centro.

Por la noche celebramos la gran gala final del Talent Show del campus. Fue una noche preciosa porque logramos que todo el grupo de EMYs acudiera unido a animar desde las gradas. Nuestras chicas se volcaron en el escenario: cantaron, bailaron y volvieron a hacer el tonto, esta vez acompañados del monitor, mientras que Paula nos regaló un momento mágico tocando Hijo de la luna de Mecano al piano mientras todos los demás la animabamos con la piel de gallina. ¡Qué orgullo de grupo!

Sábado 18 de julio: Día de graduación y excursión al castillo

El sábado fue un día profundamente emotivo y especial. Prácticamente nos quedamos solos en el campus, lo que nos permitió disfrutar de una jornada con sabor a excursión de las de antes. Desayunamos un poco más tarde para recuperar fuerzas y subimos caminando hasta el Sham Castle (o castillo falso, ya que solo tiene un muro), el castillo cercano al campus que por algún motivo los Emys ya conocían a las mil maravillas. Fue una pequeña vuelta alrededor del campo de golf ambientada por gritos de “¿Cuánto falta?” o “hace mucho calor”, una banda sonora preciosa. Allí pasamos la mañana jugando con balones y frisbees, y comimos el picnic al aire libre en un ambiente genial. Debo admitir que mi estrategia era cansarlos un poco porque ya empezaba a escuchar la palabra “gaupasa” más de lo que me gustaría.

Al bajar, celebramos nuestra ceremonia oficial de graduación, donde los chicos recibieron sus certificados del curso de inglés entre aplausos y sonrisas. Tras la revisión de habitaciones y los preparativos de las maletas, tuvieron tiempo libre por la noche para abrazarse, charlar y despedirse del que ha sido su hogar durante tres semanas. Nigel nos dio permiso de manera extraoficial para pasarnos un poquito de la hora del toque de queda, así que a medianoche les recogí las tarjetas que abren las casitas y nos fuimos todos a descansar sin falta, ¿verdad, chicos?


Domingo 19 de julio: Viaje de vuelta

Las gaviotas estuvieron especialmente ruidosas la noche del domingo. Tengo recuerdos de gritos desagradables fuera de las casas durante horas, será que se estaban despidiendo de nosotros. Tras una ronda de limpieza express matutina para recoger toda la basura de la noche anterior, emprendimos el viaje de vuelta. El cansancio acumulado de tantas emociones se hizo notar y la gran mayoría aprovechó el trayecto en avión y autobús para dormir placenteramente. El viaje transcurrió con total tranquilidad y según lo previsto, tuvimos tiempo de sobra en Gatwick para comer algo, descansar y compartir confesiones.

Y, como os imagináis, la llegada fue sencillamente indescriptible. Ya os lo adelantaba: con la escena que vivimos en el aeropuerto, dejamos a la película Love Actually por los suelos. Esas carreras, los abrazos eternos con vosotros y las lágrimas de emoción fueron el mejor resumen de lo que ha significado este viaje.

Gorka.

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