Hellooooo families!!!
Este sábado hemos ido a uno de los sitios más esperados de todo este programa de Irlanda Inmersión en Familia: Lilliput Adventure Centre. El famosísimo sitio en el que nuestros emys tenían que meterse en una piscina de barro, os contamos más.
Como siempre, cogimos un autobús para llegar a destino. Una vez allí nos dividimos en dos grupos: unos estuvimos escalando en un rocódromo mientras que otros jugábamos al airball, un especie de baloncesto 1vs1 en el que tenías que encestar en la canasta de tu oponente saltando en un trampolín. El rocódromo parecía fácil, peeeero, solamente unos pocos pudieron llegar hasta el final, y menos aún, superar el nivel de la cuerda amarilla que parecía completamente inalcanzable… Creo que hoy todos tenemos dolor de brazos de hacer tanto esfuerzo para intentar llegar hasta el final.
Tras esta actividad de calentamiento, pusimos a prueba una de las capacidades que más carecemos las nuevas generación: el sentido de la orientación. En una prueba llamada orientering, nos dividimos en 8 grupos para encontrar 15 puntos marcados en un mapa. Sin usar Google Maps como de costumbre, muchos tuvieron un mapa en sus manos por primera vez con el que tuvieron que guiarse para estampar el papel en cada checkpoint. Al principio, parecía que nadie se lo estaba tomando en serio, pero para nuestra sorpresa el grupo más rápido consiguió hacerlo en tan solo 24 minutos!!! (destacable porque el grupo de monitores tardamos 42 jajaja).

Después de reponer fuerzas, llegó el momento más temido desde que pisamos Irlanda: el charco de barro. Aquí los emys empezaron a preocuparse y más de uno dijo que no se iba a meter, sin embargo, todos y cada uno de ellos acabaron dentro (y la mayoría de ellos repitieron). Para colmo, después de la piscina de barro y pensar que esta pesadilla había acabado, nos llevaron a un pasadizo en el que el barro te llegaba al cuello para poder ir hasta el lago.
Una vez allí, todos nos pudimos ver las caras de nuevo ya que más de una parecía un muñeco de barro, pasando del rubio al moreno por un rato. Tras quitarnos todo el barro (seguíamos igual de sucios) pudimos disfrutar de un rato relajante en dos tablas de paddle surf gigantes. Eso sí, el relax duró poco porque acabaron empujándose de la tabla entre ellos.

Para acabar, pudimos disfrutar de una ducha en un barracón que parecía de la Primera Guerra Mundial y tras acabar todo el agua que tenían, nos montamos en el bus de vuelta a nuestras casas esperando el mejor momento del día, es decir, una ducha de verdad que nos quitará todo el barro que llevábamos encima. Y sí, a día de hoy seguimos teniendo restos de barro en todas las esquinas del cuerpo… En resumen, fue un bonito día en el que hemos tenido la oportunidad de conocernos mejor entre todos y hacer nuevas amistades.
Con esto, nos despedimos hasta el próximo blog en el que nos embarcamos en una nueva aventura.
See you soon xx
Aitziber and Marta
P.D: ¡¡¡Tenemos mascota del grupo!!! Os presentamos a nuestro queridísimo… Emyliano, un pequeño duende irlandés al que le hemos puesto unas pestañas postizas para darle un toque personal. Veremos quién es el afortunado de llevárselo a casa…
