¡Hello, families!
Últimos días por aquí… Ya se oyen los primeros "¿Me puedo quedar una semana más?" o "Quiero volver, abrazar a aita y a ama y venir de vuelta". Cada día nos trae una nueva aventura, una anécdota más o algo con lo que ilusionarnos, pero también nos acerca al día más temido del viaje: el día en que se acaba.
Aún así, vengo a contaros nuestras aventuras por la Isla Esmeralda, que todavía tiene mucho que ofrecernos.
Lunes – Vuelta al cole, deportes y una noche muy cantarina
Volvemos a clase con nuestros Kahoots, ejercicios, juegos… Qué importante es aprender mientras te diviertes, y eso nuestros emys lo hacen de maravilla. Lo dan todo tanto dentro como fuera del aula.
Por la tarde nos dividimos entre deportes y talleres. En el taller tocó pintar con acuarelas, y nuestras emys artistas demostraron que tienen muchísimo talento, creando auténticas obras de arte. Mientras tanto, en deportes, los piques en baloncesto van en aumento, aunque cuando llega el momento de escalar, todos nos animamos unos a otros. Ahí es donde se ve el verdadero espíritu de equipo.
Por la noche, los caminos de nuestros emys se separaron. Mientras algunos decidieron ver el España–Portugal, las chicas nos adueñamos del karaoke. Desde Dancing Queen hasta Zurekin Batera, e incluso nos animamos a cantar en ucraniano junto a nuestros compañeros. Os aseguro que lo dimos absolutamente todo. No hay nada que un buen karaoke no pueda arreglar.

Martes – Clases, dodgeball y atrapa la bandera
Seguimos con nuestras clases por la mañana y, algo importante: creo que los emys traemos tanta alegría a Irlanda que hasta hace sol y calor (sí, sí, habéis leído bien). La Isla Esmeralda está más soleada que nunca.
Por la tarde volvimos a dividirnos. Algunas sacaron su lado más artístico en el taller de teatro, mientras los demás lo dimos todo en baloncesto y en el dodgeball. Este deporte es una especie de campo quemado, pero en versión extrema, y ya os puedo asegurar que tenemos auténticos ninjas por aquí. ¡Menudos reflejos!
Después llegó el turno de nuestra actividad de la tarde: atrapa la bandera. Para disfrutar del juego nos fuimos a Fitzgerald Park, un parque enorme y precioso situado en Cork. Aunque nos costó encontrar algunas banderas y hubo alguna que otra caída, estos juegos nos ayudan a conocer mejor a la gente con la que compartimos la residencia y, sobre todo, a trabajar en equipo.
Miércoles – Mucho sol, animales y Cobh
Creo que los miércoles se han convertido en uno de los días favoritos de los emys, porque miércoles es sinónimo de excursión. Esta vez nos esperaba un día de lo más completo.
Comenzamos con una visita de tres horas al Fota Wildlife Park. Es un zoo inmenso y, de tanto caminar de un lado para otro, terminamos hasta morenos… bueno, algunos más bien rojitos. Montamos en el tren, vimos un montón de animales y, aunque los monos nos hicieron pasar muy buenos ratos, las auténticas estrellas del día fueron los pingüinos y, sobre todo, los leopardos. Cualquier emy al que preguntéis tendrá un vídeo del momento en el que les daban de comer.
Después del zoo pusimos rumbo a Cobh, un precioso pueblo costero irlandés. Sin embargo, había tanta niebla que pasamos del calor al frío y de verlo todo perfectamente… a no ver prácticamente nada. Aun así, disfrutamos muchísimo paseando por sus famosas casitas de colores y descubriendo el último puerto en el que atracó el Titanic antes de emprender su viaje.
Para terminar el día fuimos a Mahon Point, un centro comercial donde había de todo: Zara (que fue todo un éxito entre muchos de nosotros), tiendas de deporte, restaurantes y mucho más. Un día completísimo y muy divertido.
Pero la jornada aún no había terminado. Por la noche volvimos a Fitzgerald Park para jugar un rato más y preparar el Talent Show.
Y, por supuesto, no podemos cerrar esta crónica sin felicitar a nuestras cumpleañeras de la semana: Naroa y Lur.
¡Zorionak, neskak!
Queda poco… pero todavía nos queda mucho por vivir. Seguiremos disfrutando, riendo y dándolo todo hasta el último minuto, siendo el grupo más divertido de toda la residencia.

Nos vemos el domingo con la maleta llena de ropa sucia, souvenirs y, sobre todo, con un millón de recuerdos que nos llenarán el corazón.
Entramos en el aeropuerto siendo de una manera y volveremos a cruzar sus puertas siendo un poquito diferentes.
Un abrazo enorme, familias. Nos vemos el domingo, llevad pañuelos y algún bocata de tortilla.
Cris
