¡Hello desde Nuevayoooool!
Llevamos pocos días aquí, pero ya nos hemos integrado totalmente en el ritmo del campus. Aunque al principio el jet lag se notó bastante, ya estamos funcionando al 100%. Lo que nos costó un poco más fue el choque térmico: al entrar en las habitaciones el aire estaba a tal potencia que parecíamos esquimales; ahora ya nos hemos acostumbrado (o eso intentamos) a que aquí lo normal sea vivir con el aire a tope.
1 de julio – El viaje
A las 6:30 estábamos en el aeropuerto de Bilbao. Entre presentaciones y los primeros nervios, empezamos a conocernos, aunque sabíamos que nos quedaba mucho día por delante para ir soltándonos. Eso es lo bueno de un viaje así, que tienes tiempo de sobra para conocer a todo el grupo. Salimos puntuales y, tras pasar los controles, nos pusimos en marcha. En Madrid nos reunimos con nuestro último integrante, que venía desde Valladolid. Mientras esperábamos, aprovechamos para jugar al Toma 6, a adivinar palabras y también aprovechamos para comer (aunque de eso no nos iba a faltar en el vuelo). Algunos recurrieron a sus bocatas de casa y otros compraron bocatas de jamón, fideos de David Muñoz (pequeños lujos) o hamburguesas (tapaos los oídos familias).

En la puerta de embarque a Nueva York, una de nuestras EMYs tuvo la "suerte" de pasar un control aleatorio de equipaje, ¡todo bajo control! (nunca mejor dicho). El segundo vuelo duraba 8 horas y media, que no es poco, pero entre siestas, charlas, pelis, música relajante, juegos online, la elección entre pasta o pollo (ganó la pasta) y los paseítos, el tiempo voló. Aterrizamos una hora antes de lo previsto y Neris, la líder de Zuma, nos esperaba para llevarnos en bus a nuestro hogar: el Campbell Hall de Fordham University. ¡Qué maravilla de habitaciones nos esperaban!
2 de julio – 9/11 Memorial Museum y Financial District
Madrugón y camino a la canteen. El campus es precioso, con ardillas correteando por todos lados, y el desayuno fue un sueño hecho realidad: huevos revueltos, bacon, cereales, tortitas, bagels, fruta…Después, las clases: los dividieron en grupos (Astoria, Riverdale, Tribeca y Williamsburg, cuatro vecindarios que pronto conoceremos como la palma de nuestra mano) y han conectado genial con gente de muchas nacionalidades. ¡Menudo mix hay por aquí! Para comer, algunos optaron por ensalada (a ver cuánto dura eso) y otros se lanzaron a por la pizza y la hamburguesa, para qué disimular.
Por la tarde, metro en marcha hacia el 9/11 Memorial Museum. El museo está construido en los cimientos de las Torres Gemelas y, al salir, ver las dos enormes cascadas (Reflecting Pools) en el mismo lugar donde estaban las torres te deja sin palabras. Después, tuvimos un poco de tiempo libre para visitar los alrededores y entrar al World Trade Center, que es una auténtica pasada tanto por fuera como por dentro.

Para terminar, caminata hasta el Charging Bull en el Distrito Financiero para la típica foto tocándole los testículos (seguro que nos trae suerte, aunque no la necesitemos). Volvimos para una cena express y cerramos el día con Spiderman en el auditorio del Keating Hall…¡con palomitas para todos! (yo a mis queridos los cuido como a los que más).
3 de julio – Museum of Natural History y Yankees Game
Ya tenemos nuestra rutina establecida: desayuno, clases, comida y, por supuesto, ¡el plan estrella de la tarde! Además, tenemos nueva mascota: un perezoso con zapi de EMY, patucos americanos y un lanyard de Zuma. ¡Es perfecto! Solo nos falta el nombre, así que aceptamos propuestas.
Por la tarde, fuimos al Museum of Natural History, uno de los templos del conocimiento en NY. Me tocó hacer de guía y, aunque lo de ubicarme no es mi fuerte, creo que salimos airosos. Visitamos al famoso T. rex en la sala de dinosaurios, nos tumbamos en el suelo para ver la enorme ballena azul de 95.000 kg colgada del techo y recorrimos las vitrinas con los dioramas de animales de todo el mundo. Incluso terminamos siguiendo el partido de fútbol Australia vs. Egipto en las pantallas del museo. En el tiempo libre, llegaron las Crumbl Cookies, imposible no probarlas: algunos fueron a por la caja del 250 aniversario y, como somos gente generosa, compartimos con todo el grupo e incluso con gente de otros grupos.
Pero el broche de oro fueron los Yankees. Zuma nos regaló gorras para animar y vivimos un partido inolvidable. Aunque nos cayó una tormenta y tuvimos que parar un rato, mientras pusieron el partido Cabo Verde vs. Argentina en las pantallas, el tiempo nos dio tregua. El cielo se puso naranja, ¡el sunset que merecíamos! Ganaron los Yankees y el ambiente fue constante: Dj Skribble (con el que algunos pudieron sacarse una foto aunque estaba muy solicitado), ver a los operarios que cuidan la arena del campo bailar al ritmo de YMCA, carreras de perritos calientes y de metros, las típicas canciones como Sweet Caroline y Take Me Out to the Ball Game. Ah, y como ese día se casaba Taylor Swift, estuvimos pendientes por si aparecía, ¡la esperanza es lo último que se pierde! Al terminar, fuegos artificiales al ritmo de New York, New York, Party in the USA y otras canciones míticas. Volvimos al campus agotados, intentando procesar todo lo que habíamos vivido.

Y hasta aquí el blog de la primera semana en Nuevayol. Seguimos recorriendo la ciudad que nunca duerme.
¡Nos vemos en el próximo blog!
