¡Hola familias!
Después de varios días ya en casa, por fin llega el momento de sentarse con calma, mirar las fotos, recordar anécdotas y echar la vista atrás para intentar resumir todo lo que hemos vivido durante estas dos semanas en Bournemouth.
Y la verdad es que no es una tarea fácil.
Porque cuando uno piensa en el aeropuerto de Bilbao, en el primer encuentro con las host families, en los nervios de las primeras clases o en las amistades que fueron surgiendo a lo largo de los días, se da cuenta de que esta experiencia ha sido mucho más que un viaje para aprender inglés.
Han sido dos semanas de descubrimientos, de retos, de risas, de conversaciones en varios idiomas, de actividades imposibles de olvidar y de momentos que, aunque hayan pasado muy rápido, van a acompañarnos durante mucho tiempo.

Ahora que todo ha terminado, toca recordar todo lo vivido y valorar la suerte que hemos tenido de formar parte de una experiencia tan especial.
Durante estas semanas hemos aprendido mucho más que inglés meramente. Lo hemos practicado cada mañana en las clases, compartiendo aula con estudiantes de diferentes nacionalidades, participando en juegos, actividades y retos que nos han ayudado a ganar confianza día tras día. Pero también hemos aprendido a convivir, a adaptarnos a nuevas costumbres, a desenvolvernos lejos de casa y a abrirnos a personas y culturas diferentes.
Conocimos Bournemouth recorriendo sus calles durante nuestro primer Walking Tour, hemos compartido tardes inolvidables en el parque acuático, competimos en unas Olimpiadas donde nuestros EMYs demostraron que el espíritu competitivo sigue muy vivo, nos agotamos corriendo sin descanso en LaserQuest, hemos disfrutado del Anglo Club, jugado al Mini Golf, escalado hasta donde nos permitieron las fuerzas y hasta probado suerte pescando cangrejos en la costa inglesa.

También hemos tenido la suerte de descubrir algunos de los lugares más emblemáticos del país. Paseamos por las históricas calles de Oxford, nos sentimos un poco dentro de Harry Potter recorriendo algunos de sus rincones más famosos y disfrutamos del tradicional punting por sus canales. Y, por supuesto, vivimos una intensa jornada en Londres, visitando lugares tan icónicos como el Big Ben, Trafalgar Square o Buckingham Palace.
Y entre actividad y actividad, hubo muchos otros momentos igual de importantes. Las tardes con las familias anfitrionas, las conversaciones alrededor de la mesa, las comidas típicas británicas, los partidos de fútbol vividos con auténtica pasión inglesa, las risas compartidas en el autobús, los paseos por la playa aprovechando el magnífico tiempo que nos acompañó y esos pequeños instantes que no aparecen en las fotografías, pero que muchas veces son los que más recordamos.
Ha sido un auténtico privilegio acompañar a este grupo durante toda la experiencia. Desde el primer día demostraron curiosidad, ganas de participar, compañerismo y una enorme capacidad para adaptarse a todo lo que iba surgiendo. Han sabido aprovechar cada oportunidad, han hecho amigos de diferentes países y han representado de maravilla todo lo que significa vivir una experiencia internacional.
Porque la internacionalidad no ha sido solamente una palabra escrita en un programa. Ha sido una realidad que han vivido cada día: compartiendo clases, actividades, comidas y experiencias con jóvenes de distintas culturas, descubriendo que, aunque vengamos de lugares diferentes, siempre encontramos formas de entendernos y conectar.

Ahora toca volver a la rutina, a los horarios de siempre y a las obligaciones del día a día. Pero también toca quedarse con todo lo aprendido, con la confianza ganada durante estas semanas y con los recuerdos que nos arrancarán una sonrisa cada vez que aparezcan en el móvil o en una conversación.
Porque, al final, los viajes terminan, pero las experiencias permanecen.
Quiero agradeceros sinceramente la confianza que habéis depositado estos días. Gracias por permitir que vuestros hijos e hijas vivan una experiencia como esta y por acompañarnos desde la distancia durante cada actividad, excursión y aventura.
Y, por supuesto, gracias a nuestros EMYs.
Por las ganas de participar, por la energía que han puesto en cada actividad, por la actitud con la que han afrontado cada reto y por haber convertido estas dos semanas en una experiencia tan fácil de recordar y tan difícil de olvidar. Se lo dije antes de empezar, que esta aventura iba a depender de ellos y de lo bien que se lo quisiesen pasar, y han cumplido con creces.
Bournemouth quedará atrás en el mapa, pero seguirá muy presente en la memoria de todos los que hemos tenido la suerte de vivir esta aventura.
Ha sido un auténtico placer compartir este viaje con vosotros. Hasta la próxima, o, como dirían en Inglaterra, see you soon!
Ibai
