Segundo fin de semana en Eastbourne 2026

Jueves - Pistas, escalada y un atardecer de diez

Otro día más con la rutina ya totalmente dominada: clases, descanso para comer y la última hora de speaking. A estas alturas ya cada uno tiene su estrategia para el lunch: los clásicos del Tesco, los que se animan a probar algún sitio nuevo e incluso algún chef improvisado que se marcó unas pizzas en el colegio. Había que coger fuerzas, porque el día venía cargadito.

Nada más salir de clase empezó el Photo Hunt. Divididos en grupos y junto a estudiantes de otros países, los EMYs tuvieron que recorrer distintos rincones de Eastbourne siguiendo pistas y completando pruebas con fotos. En cuanto empezó el juego aparecieron las estrategias, las dudas sobre cuál era la siguiente pista y los típicos "¡por aquí, que seguro que es!". 

Después, algunos fueron un rato a casa, pero el día todavía guardaba un último plan. A las 19:00 volvimos a quedar y cogimos un autobús hacia las afueras de Eastbourne para la actividad estrella: ¡escalada!

Con los arneses puestos y muchas ganas, cada uno fue superando las paredes a su ritmo. Hubo auténticos escaladores, otros que descubrieron músculos que no sabían ni que existían y, sobre todo, muchísimos ánimos entre todos para llegar un poquito más alto en cada intento.

Al terminar, volvimos a Eastbourne justo a tiempo para disfrutar de otro de esos atardeceres que ya nos están acostumbrando muy mal. Móvil en mano, alguna foto (o cincuenta) y a casa después de un día lleno de aventuras, risas y mucho buen rollo.

Viernes - Brighton, playa y un viernes de verano

El viernes empezó con ese ambiente especial que tienen todos los viernes: último día de clases, excursión por delante y muchas ganas de empezar el fin de semana. Además, el tiempo sigue portándose demasiado bien con nosotros, así que entre crema solar, gafas de sol y botella de agua, ya tenemos la rutina más que aprendida.

La mañana pasó volando entre las clases y el descanso de siempre. Los profesores nos siguen contando que cada vez se nota más cómo los EMYs hablan con más confianza y que ya no da tanto reparo lanzarse a hablar con sus host families y con los amigos internacionales que ya forman parte del día a día.

A las 12:30 pusimos rumbo a Brighton. Como ya habíamos estado el fin de semana anterior, hicimos un recorrido rápido por los lugares más conocidos y, después, ¡tiempo libre! Algunos fueron directos a comer, otros no perdonaron las atracciones del pier y los más valientes aprovecharon el calor para darse un chapuzón en el mar. Hay que aprovechar este sol... ¡que luego no nos creemos que esto siga siendo Inglaterra! 

Antes de volver a Eastbourne, muchos acabamos reuniéndonos en la playa para descansar un rato y disfrutar del ambiente. Y como era viernes, algunos aprovecharon para cenar todos juntos y ver el partido de España contra Bélgica. Entre comentarios de auténticos entrenadores, celebraciones y alguna que otra discusión futbolera, fue la forma perfecta de terminar el día. 

Un viernes de los que saben a verano, con playa, amigos y muchas ganas de lo que nos esperaba al día siguiente: ¡Londres nos esperaba otra vez!

Sábado - Mochilas llenas, piernas cansadas y Londres conquistado

El sábado empezó tempranito, con alguna que otra cara de sueño, pero con muchísimas ganas. A las 7:30 ya estábamos todos en la estación preparados para volver a Londres por segundo fin de semana consecutivo. Botella de agua en mano, ropa ligera y muchas ganas de caminar, porque con este tiempo ya no sabemos si estamos en Reino Unido o en algún país paradisiaco.

Llegamos a Victoria Station sobre las 9:45 y, antes de empezar nuestra ruta, nos encontramos con alguna cara conocida de otros programas. Un saludo rápido, alguna foto y… ¡a seguir, que Londres no espera!

Nuestra primera parada fue Tower Bridge, donde recorrimos uno de los puentes más famosos de la ciudad, disfrutamos de las vistas del Támesis y, como no podía ser de otra manera, hicimos unas cuantas fotos para enviar a las familias. Además, tuvimos la suerte de ver un barco museo británico de la Segunda Guerra Mundial.

Después llegó uno de los momentos más esperados: ¡Camden Town! Nada más llegar, cada uno activó su modo explorador. Algunos se lanzaron a buscar souvenirs entre los miles de puestos, otros fueron directos a la zona de comida porque el hambre ya empezaba a llamar a la puerta, y otros aprovecharon para descubrir tiendas con ropa y accesorios que no se encuentran todos los días.

Como Londres tiene mucho que ofrecer, algunos aprovecharon el tiempo libre para seguir descubriendo rincones de la ciudad, visitar Notting Hill o incluso acercarse a algún estadio de fútbol. Cada uno montó su propia mini aventura londinense.

A las 17:15 nos volvimos a reunir en la estación para regresar a Eastbourne. El tren iba bastante lleno, pero entre risas, fotos del día, historias de todo lo que habían comprado y algún que otro "mira lo que me he encontrado", el viaje pasó volando.

Llegamos cansados, pero con una sonrisa enorme y las mochilas bastante más llenas que por la mañana. Algunos todavía tuvieron energía para dar un último paseo por la playa antes de descansar.

Un sábado de esos que terminan con las piernas cansadas, el móvil lleno de fotos y muchas historias nuevas que contar. Ahora tocaba recargar fuerzas porque… ¡Cambridge nos esperaba para cerrar la semana por todo lo alto!

Domingo - Cambridge, música, siestas y un domingo de película

El fin de semana no podía terminar de mejor manera: ¡tocaba descubrir Cambridge! A las 8:15 estábamos todos en la puerta del colegio. Alguno llegó con más sueño que energía, pero en cuanto subimos al autobús los EMYs se encargaron de poner la música y convertirse en los DJs oficiales del viaje. Así, entre canciones, alguna que otra siesta y muchas risas, las dos horas y media pasaron volando.

Nada más llegar comenzamos el recorrido por algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el famoso Mathematical Bridge, el impresionante King’s College y las calles del centro, que estaban llenísimas de ambiente. Cambridge tiene ese encanto que hace que quieras parar cada pocos metros para sacar otra foto.

Después llegó el momento favorito de muchos: ¡tiempo libre! Algunos aprovecharon para pasear junto al río y ver las famosas barcas, otros fueron directos a buscar algo rico para comer y, cómo no, tampoco faltó quien se fue de tiendas en busca del souvenir perfecto o de algún regalo para llevar a casa.

A las 15:30 nos reunimos de nuevo para volver a Eastbourne. El viaje de vuelta tuvo dos partes muy claras: primero un silencio absoluto porque la mayoría iba dormida, y después la música volvió a sonar para despedir el fin de semana como se merecía.

Llegamos sobre las 18:30 con las piernas cansadas, alguna bolsa más de la cuenta y un montón de fotos nuevas en el móvil. Algunos fueron directos a descansar y otros todavía sacaron fuerzas para dar un último paseo.

Un domingo perfecto para cerrar un fin de semana lleno de aventuras. Y quién sabe… quizá más de uno ya se imaginó estudiando algún día en Cambridge. 

¡Un abrazo!

Garazi. 

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