¡¡Hello desde Eastbourne a todos y todas!!
Seguro que algunos ya estabais pensando que vuestros hijos se habían olvidado de vosotros… ¡pero nada más lejos de la realidad! Aunque es verdad que entre tantas actividades, nuevas amistades y descubrimientos, los días aquí están pasando volando.
Sábado - Viaje y primer contacto
Nuestra aventura comenzó bien temprano, a las 9:00 de la mañana, en el aeropuerto. Allí llegamos todos con muchísimas ganas de empezar esta experiencia, aunque también con un poquito de nervios. Las preguntas eran las mismas para casi todos: "¿Habré metido demasiadas cosas en la maleta?", "¿Cómo será mi familia anfitriona?"...
Después de despedirnos de las familias y pasar el control de seguridad, llegó el momento de subir al avión. Pero cuando parecía que íbamos a despegar enseguida, recibimos la primera sorpresa del viaje: debido a una tormenta en Londres tuvimos que esperar un rato dentro del avión antes de partir. Aunque al principio nadie esperaba ese retraso, nos vino genial para empezar a conocernos mejor. Entre conversaciones, risas y presentaciones, el tiempo pasó mucho más rápido de lo que imaginábamos.
Después de aproximadamente una hora de espera, por fin pusimos rumbo a Gatwick. El vuelo transcurrió sin problemas y, al aterrizar, ya nos estaban esperando varios chóferes para llevarnos hasta nuestro destino final: Eastbourne.
Tras un trayecto de alrededor de una hora en autobús, llegamos a esta preciosa ciudad costera. Allí nos esperaba uno de los momentos más emocionantes del día: conocer a nuestras familias anfitrionas. Como podéis imaginar, los nervios volvieron a aparecer durante unos minutos, pero enseguida llegó la ilusión por empezar esta nueva etapa.
Cada estudiante se fue con su familia para instalarse y disfrutar de la primera tarde en su nuevo hogar. Y como ya estamos descubriendo, aquí se cena bastante pronto, así que después de una agradable cena con las familias, muchos aprovecharon para quedar con algunos compañeros y dar sus primeros paseos por Eastbourne.

Domingo - Descanso con vistas al mar
El domingo nos despertamos con total tranquilidad, ya que no teníamos nada planificado y, después del viaje y de la llegada a las familias, se agradece muchísimo empezar el día sin prisas y con calma.
A mediodía aprovechamos para quedar, hacer un recorrido por la ciudad y pasear por el centro y la playa, disfrutando del buen tiempo y del ambiente. Como siempre aquí, nunca se sabe cuánto va a durar el sol, así que intentamos aprovecharlo al máximo (por si acaso). También fue un buen momento para comer por la zona y seguir descubriendo rincones de Eastbourne.
Muchos nos quedamos un rato en la costa, relajándonos junto al mar, charlando y empezando a conocernos mejor. Poco a poco ya se notan las primeras bromas, las conversaciones más naturales y ese ambiente de grupo que va creciendo sin darnos cuenta. Aunque parezca un día tranquilo sin “mucho plan”, la verdad es que estos días vienen genial para descansar, adaptarnos y hacer grupo.
Por la tarde no nos quedamos hasta muy tarde, ya que aquí se cena pronto ((demasiado pronto para nuestros horarios… todavía nos va a costar unos días acostumbrarnos a eso de cenar a las 6) y al día siguiente tocaba madrugar para el primer día de clases. Había mezcla de nervios e ilusión por empezar el colegio, conocer a los nuevos compañeros y ver cómo va a ser la rutina durante las próximas semanas.
Así que fue un domingo perfecto para disfrutar con calma, seguir descubriendo la ciudad y prepararnos para todo lo que viene.

Lunes - Primer día de clase… ¡superado!
Primer lunes oficial en Eastbourne y, ahora sí, ¡primer día de clase para nuestros EMYs!
Tocaba madrugar un poquito, ya que a las 8:30 empezábamos en el colegio con la presentación para todos los estudiantes nuevos. Entre algo de sueño, nervios y muchas ganas de saber en qué clase le tocaría a cada uno, llegamos al colegio preparados para comenzar esta aventura.
Allí nos recibió John, que nos explicó cómo van a funcionar estas semanas. Después hicimos un recorrido por las instalaciones y descubrimos algunos de los rincones favoritos del colegio: las mesas de ping-pong, la PlayStation, los juegos de mesa, el piano y el jardín, que con el tiempo que estamos teniendo se agradece muchísimo.
Algunos todavía tuvieron que realizar el examen oral o terminar alguna parte de la prueba de nivel, pero para las 10:30 ya estaban prácticamente todos en sus clases. Durante el primer break llegaron también las primeras impresiones: qué tal la profesora, con quién les había tocado y de qué países eran sus nuevos compañeros.
A las 12:30 llegó el lunch, uno de los momentos más esperados del día. Como el centro está muy cerca del colegio, muchos aprovecharon para ir a Tesco a por su primer Meal Deal y después volvimos para comer tranquilamente en el jardín, disfrutando del sol y compartiendo las primeras anécdotas de la mañana.
Por la tarde, después de las clases, nos hicieron un tour rápido por el centro, aunque algunos ya se lo sabían prácticamente de memoria. Después nos acercamos a la playa: algunos aprovecharon para pasear junto al mar mientras otros volvieron al colegio para jugar al ping-pong, donde ya empiezan a aparecer las primeras competiciones y rivalidades amistosas.
Después de un día largo, lleno de información, nuevas amistades y muchas experiencias, tocaba volver a casa con las familias anfitrionas. Sin duda, un gran primer día que nos deja con muchas ganas de todo lo que está por venir.

Martes - Un día de risas, playa y… ¡Laser Quest!
Martes 30, último día del mes, y el día empezó un poquito más tarde para los EMYs, ya que las clases empiezan a las 9:00. Se notaba que el cuerpo agradecía ese pequeño “extra de sueño” después del primer día completo.
Durante el break de 10:30 a 11:00 el colegio ya estaba a pleno ritmo: algunos siguieron mejorando sus ping-pong skills, otros charlaron tranquilamente y otros no se separaron de la Play, con el FIFA como gran protagonista (modo mundial activado).
Después de clase no fuimos directamente a casa, ya que teníamos plan con María y Georgia: un Conversation Club en el jardín del colegio. La verdad es que vino muy bien para despejar la mente después de las clases y seguir soltándonos con el inglés en un ambiente más relajado.
Al acabar, algunos EMYs aprovecharon para dar una vuelta por el centro, otros descansaron un rato y otros se acercaron a la playa a disfrutar del día. También hubo quien volvió pronto a casa para cenar… pero no todos, porque por la tarde nos esperaba una sorpresa especial.
A las 19:00 tuvimos súper plan: ¡LASER QUEST! Cogimos el tren hacia la estación de Hampden Park y desde allí llegamos al centro de recreativos. Ya desde el principio se notaba el ambiente competitivo, con dudas de quién ganaría y algún que otro “esto lo teníamos hecho”.
Nos dividimos en dos equipos y empezaron los juegos. Entre piques amistosos y alguna apuesta improvisada, la cosa estuvo muy igualada… hasta el final. Resultado súper ajustado, demasiado incluso en algún juego.
Después del Laser Quest, algunos se quedaron un rato más en los recreativos jugando al baloncesto en una mini competición entre EMYs, otros al billar y otros probando distintas máquinas.
Además, ese día celebramos el cumpleaños de Leire, una de las EMYs, así que fue aún más especial poder disfrutarlo en un día tan divertido como este, rodeados de todo el grupo y en plena tarde de recreativos.
Para terminar el día, volvimos al centro de Eastbourne. Algunos aprovecharon para dar un paseo tranquilo antes de volver a casa, cerrando un día lleno de energía, risas, piques y muy buen ambiente de grupo.

Miércoles - Fútbol, ping-pong y planazo bajo el sol
El miércoles tuvimos clase de 9:00 a 14:30. A estas alturas ya vamos cogiendo el ritmo y las mañanas pasan mucho más rápido que los primeros días. A las 12:30 llegó el descanso para comer y recargar energías antes de la gran tarde que nos esperaba.
Muchos aprovecharon para ir a Tesco a por su habitual meal deal, mientras que otros se acercaron a McDonald's para comer algo rápido. Con el buen tiempo que estamos teniendo, algunos comieron al sol en el jardín del colegio y otros aprovecharon para descansar y charlar un rato.
Antes de la actividad de la tarde, los EMYs inauguraron oficialmente la competición de ping-pong de estas tres semanas. Entre normas inventadas, piques amistosos y mucha creatividad para que todos puedan jugar a la vez, las mesas de ping-pong se están convirtiendo en uno de los lugares más populares del colegio.
Pero la actividad estrella del día era el partido de fútbol en Gildredge Park. La mayoría de los jugadores eran EMYs, aunque algún que otro estudiante internacional también se animó a participar. Mientras tanto, quienes no quisieron jugar al fútbol organizaron partidos de frisbee y bádminton bajo un sol espectacular.
Tras un pequeño calentamiento, comenzó el partido. Se notaba que algunos ya venían preparados para la temporada mundialista y empezaron dominando el juego. Aun así, las chicas no se rindieron y consiguieron marcar en los últimos minutos, celebrándolo como si fuera la final del Mundial.
Después de una tarde de deporte, risas y competición, tocó volver a casa para cenar y descansar. Además, esa noche jugaba Inglaterra, así que se notaba un ambiente especial por toda la ciudad.
Sin duda, otro gran día para recordar en Eastbourne.

Jueves - Minigolf, ministerio y una noche muy deportiva
Como cada mañana, a las 9:00 empezaron las clases con buen ritmo. A estas alturas ya estamos bastante adaptados a la rutina del colegio, aunque hay que reconocer que todos teníamos ganas de que llegara la actividad de la tarde.
Durante el descanso siguió otra de las grandes atracciones de estas semanas: el campeonato de ping-pong. Lo que empezó como unos partidos entre amigos ya parece más Wimbledon que otra cosa. Entre piques, apuestas amistosas y celebraciones, la mesa de ping-pong se ha convertido en uno de los rincones favoritos del colegio. Aún quedan semanas para descubrir quién será el campeón definitivo.
Al mediodía tocó el ya clásico meal deal de Tesco. Lo comimos tranquilamente en el colegio, aprovechando el sol.
Por la tarde llegó el plan estrella: nos fuimos hacia la playa para jugar al minigolf. Y no era un minigolf cualquiera, sino uno ambientado en piratas. Como era de esperar, enseguida aparecieron las rivalidades amistosas para ver quién conseguía completar los hoyos con menos golpes. Entre tiros imposibles y muchas risas, pasamos una tarde genial.
Pero el día aún no había terminado. A las 19:00 volvimos al colegio para participar en un Murder Mystery. De repente, el colegio se convirtió en la escena de un misterioso asesinato y nuestro objetivo era descubrir al culpable. Hay que decir que los EMYs demostraron ser grandes detectives, resolviendo el caso mucho más rápido de lo que esperaban los organizadores.
Para terminar el día, nos juntamos para ver el partido de España, aprovechando la ocasión para cenar juntos y disfrutar del ambiente después de una jornada completísima.
Sin duda, un día lleno de actividades, risas y muy buenos momentos.

¡Nos leemos en la próxima!
